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Si bien a
veces el embarazo llega de pronto, la planificación del mismo
sigue siendo lo más común, máxime con la disponibilidad de
tantos métodos anticonceptivos. A pesar que parece algo obvio,
la consulta al profesional no es tan común de ver antes de
semejante decisión.
A nadie se le
ocurriría decidir comprar una casa, o un auto, o hacer viajes,
etc. sin hacer averiguaciones y consultas a las personas
competentes. Sin embargo es muy común observar mujeres que se
embarazaron sin haberse realizado un chequeo previo aún
habiendo decidido de antemano la búsqueda de la concepción.
El asesoramiento profesional puede producir grandes beneficios
en cuanto a reducir al mínimo posible los riesgos del embarazo,
tanto maternos como perinatales.
El primer paso :
a) consulta ginecológica :
Es el primer escalón a recorrer por la pareja en la búsqueda
de un bebe sano y vigoroso. Es el ginecólogo el primero en detectar posibles
factores de riesgo (diabetes, hipotiroidismo, hipertensión, lupus, otras
enfermedades reumáticas, cardiopatías, etc.), y por lo tanto aconsejar las conductas
adecuadas para controlar enfermedades previas a la gestación. A su vez el
examen ginecológico va a descartar patologías
uterinas, ováricas (quistes), infecciones genitales, enfermedades mamarias que
pudieran dificultar la normal evolución de la gestación. El test de Papanicolaou completará el
examen.
b)
examen mamario :
Es de vital importancia, ya que el embarazo puede en el caso de
existir alguna lesión maligna, acelerar su crecimiento debido al gran aumento
hormonal. Su detección temprana permitirá un tratamiento precoz y efectivo
y probablemente permita un embarazo ulterior.
c) ácido fólico :
El agregado a la dieta de 0,8 mgrs de ácido fólico ha
demostrado ser de utilidad en la reducción del riesgo de malformaciones fetales.
Se ha demostrado una reducción del 50% en malformaciones neurológicas (anencefalia, meningocele, hidrocefalia, espina bífida, etc.) Además existen estudios que sugieren una reducción de
malformaciones renales y cardiovasculares.
d)
control de rubeola y varicela :
La rubeola y varicela son las principales enfermedades eruptivas
que si se contraen en el primer trimestre de la gestación pueden
ocasionar malformaciones severas en el bebé. Ambas enfermedades pueden prevenirse mediante vacunas específicas.
El ginecólogo puede mediante un análisis de laboratorio,
establecer si la paciente ha tenido contacto previo con el virus, y por lo tanto tener
anticuerpos que la protegerán de una infección durante la gestación. De modo que si el análisis
resultara positivo previo al embarazo, la paciente no tendrá ningún riesgo de
infectarse durante el mismo. Ahora bien, si el análisis resultara negativo, o sea que no hay
anticuerpos, el ginecólogo indicará la vacunación antirrubeólica y
antivaricela, debiendo aguardar la pareja sólo 3 meses para comenzar la búsqueda del embarazo, ya
que la vacuna no puede realizarse durante un embarazo en curso. La vacuna es de por vida, y no requiere nuevos refuerzos para
futuros embarazos.
e) toxoplasmosis :
La toxoplasmosis es una enfermedad
parasitaria que contraída durante la gestación puede ser muy peligrosa para la
salud del bebé.
La medición de anticuerpos antitoxoplasma previo a la gestación
es importantísima, ya que si son positivos indican que la infección
es previa al embarazo y por lo tanto no se padecerá durante el mismo en forma aguda.
Si los anticuerpos son negativos, no hay vacunación, pero nos
asegura que la paciente no la tuvo antes del embarazo y que si en el transcurso
del mismo el test se convierte en positivo, la paciente padecerá toxoplasmosis aguda
y por lo tanto debiera ser tratada (aunque la efectividad del tratamiento está
discutida) Sin el diagnóstico del estado de anticuerpos antitoxoplasma
previo al embarazo, se hace difícil llegar a un buen diagnóstico en el transcurso del
mismo.
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